Ay hijo, ¿por qué no me limpias a mí los bajos?
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El vestido no le hacía honor en absoluto a esta ama de casa porque cuando se desnudó apareció un cuerpazo y unas tetas que invitaban a comérselas y no parar de chuparlas en horas. En el caso de las mujeres muy mayores la ropa rara vez les hace honor y por eso hay que verlas desnudas para saber realmente si están apetecibles o no. Desde luego esta vieja gordita estaba muy suculenta tanto en lencería como en pelotas, algo que comprobó de primera mano el cabronazo del técnico de televisión que fue a instalarle los canales de la TDT cuando el marido no estaba en casa.