La profesora de pilates no era lo que parecía
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A ciertas edades ya no te importa nada y aunque hubieras sido muy celoso de joven, cuando tienes 80 años ya te importa todo una mierda. Este vejestorio tiene muy consentida a su mujer porque sabe que no les queda mucho de vida, así que la complace en todo lo que le pide. Su señora aún está muy activa sexualmente hablando, demasiado, y si le gusta un jovencito le pedirá a su esposo que le consiga una cita. Mientras comían en un restaurante la vieja se fijó en uno de los camareros y sacó a relucir sus instintos sexuales más primarios, follándoselo allí mismo y gozando como una perra.